Ir al contenido principal

La foto

Tengo una foto de mi hijo en mi computadora que todos los días me mira cuando la enciendo, me obliga a pensar sobre lo que soy y lo que quiero ser y me provoca hacer algo distinto, o lo mismo de forma diferente. Hoy simplemente quiero agradecer.
Gracias hijo por ser quien eres. Por haberme hecho sentir tan grande y últimamente tan pequeño. Por tu mirada inquisitiva y tu crítica inocente, tan dura y tan amorosa a la vez. Por compartir conmigo sin querer y dejarme ver el fondo de tu corazón. Porque sé que estás ahí y cuando llegue el día me abrazarás y me dirás que me quieres. Porque tengo la esperanza que estés ahí cuando yo haya partido, me recuerdes y pienses que, a final de cuentas, no he sido tan mal padre. Porque mi andar será tu andar, mi pensar tu pensar y mi sentir tu sentir. Porque algún día tendrás un hijo, lo tomarás de la mano y le hablarás de mí.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Por la mañana

Escucho el ruido de la escoba barriendo las hojas secas del guayabo y me preguntó ¿serás tú? Atisbo por la ventana y te veo, con tu pelo negro y alaciado, relativamente corto, tu blusa sin mangas, tus pantalones cortos y tus sandalias, limpiando el espacio frente a nuestra casa en una mañana que inicio fresca y poco a poco va entrando en calor. La sombra del guayabo te cobija, dejando pasar el brillo del sol solamente en pequeños trozos que se dedican a acariciarte. Me dan ganas de salir al balcón para verte bien, abiertamente; para que mi subconsciente te huela y el tuyo tome conciencia de mi presencia, voltees a verme y establecer así el principio de una conversación que pueda llegar lejos, llenar el día de frescor, hacerme feliz. Más no lo hago. Solamente regreso a mi computadora a escribir esto.

Ailin

Te mataron Ailin, te mataron con pistolas de violencia. Porque tu ser dijo que no a llevar de otro modo su existencia. Terminaron así tu corta vida. Acabaron de golpe con tus sueños. Eres héroe, Ailin. Bien merecida la protesta, la ovación, el duelo. Pues te mataron, Ailin. Te mataron.